La Rondalla

LA MARE DELS PEIXOS. ENRIC VALOR.

  El libreto está basado en la rondalla de Enric Valor. Una rondalla única por su ubicación, puesto que fue recogida a Dènia. La trama, por lo tanto, ubicada a Dènia se despliega cerca del mar, elemento importante dentro de la cultura mediterránea y con numerosas posibilidades sonoras. En esta rondalla confluyen varios personajes que se enfrentan a diferentes pruebas y situaciones que permiten resolver la trama. Además, encontramos una rondalla, como suele ser habitual en los cuentos de Enric Valor, llena de elementos mágicos.  

LA HISTORIA

  En una casa con una huerta, cerca de la playa de Dénia, vivía un matrimonio sin hijos, se llamaban Jaume y Jordina. No eran ni ricos ni pobres, pescaban y trabajaban la tierra.Tenían una barca nueva, una perra perdiguera y una yegua vieja. Jaume y Jordina deseaban tener hijos, hasta el punto que un día de enero Jaume se quedó profundamente dormido. Soñó que se le aparecía una dama blanca, vestida toda de blanco y lo tocó con la vara de las virtudes, entonces los peces que pescaba se convertían, al llegar al suelo de la barca, en preciosos niños rubios. Tan pronto como se hizo de día Jaume se dirigió al puerto para salir a pescar con la barca. Pasó la mañana y hacia el mediodía entró en una cala y sacó el salabre. Notó peso y al sacarlo apareció un animal vivo, parecido a una gran anguila de muchos colores, con tres cabezas y dos colas. Él le preguntó quién era. Ella le dijo que era la Madre de los Peces. Al preguntarle qué pensaba hacer y él decirle que la quería vender ella le pidió que le cortara las tres cabezas y las dos colas. Le ordenó que le diese a comer las cabezas a su mujer, a la perra perdiguera y a la yegua vieja. También mandó que las dos colas las plantara. A él le costaba porque no la quería matar pero la Madre de los Peces insistió que sería la salvación de la familia. Jaume se armó de valor y la obedeció. Al cabo de un poco de tiempo la perra perdiguera tuvo dos preciosos y fuertes perritos, la yegua dos caballos negros y ágiles, y la mujer dos gemelos bonitos. Los dos hijos eran fuertes y trabajadores. Jaumet, más aventurero se dedicó al mar, y Joan Baptista, más tranquilo, en la tierra. Pasó el tiempo, la perra y el caballo murieron pero los animales jóvenes estaban llenos de vitalidad, y también los hijos. Al tener 20 años Jaume sintió emoción aventurera, propuso a la familia que quería conocer mundo y encontrar prometida para casarse. La familia lo aceptó y le dieron un caballo, un perro y una de las dos espadas en que se habían convertido las colas. Cuando Jaume se iba le dijo al hermano que vigile la espada en el huerto, la herrumbre sería la señal si le pasara algo malo. Por aquellos días de abril, a la comarca de l'Alcoià, había un dragón de siete cabezas, que asediaba las tierras y las personas que vivían en el condado del duque Frederic de Dos Aigües. Para evitar males mayores, cada día ofrecían una persona sorteada entre todos al dragón para que apaciguara el hambre. Llegó el día que la mala suerte le tocó a la bella y joven hija del duque. Este, para evitar la muerte de la chica, ofreció a quién matara el dragón la mano de su hija. La casualidad quiso que Jaumet, con su caballo y su perro topara con el dragón, cuando este intentó atacarlo Jaumet sacó la espada y la blandió con valentía. Jaumet cortó las siete lenguas del dragón, para guardarlas como recuerdo. Lavó la espada y las lenguas, limpió el sudor al caballo, mimó el perro y se encaminó en el castillo. Pero un panadero de Onil, Blanet, cobarde y deshonesto, también sintió el dragón y huyó a esconderse. Cuando volvió vio el dragón muerto y como que él sí estaba al corriente del premio a quien matara el dragón pensó engañar el duque. Le diría que lo había matado él. Manchó su hacha de sangre, cortó las siete cabezas, las puso en un saco y se encaminó al castillo. Al llegar ante el duque, hizo una torpe reverencia y cayeron las siete cabezas en tierra- Todo fueron gritos de admiración. La gente estaba contenta de haberse librado del dragón y que la bella Elionor no fuera devorada por él pero no por el matrimonio del indigno y ya entrado en edad Blanet y la joven princesa. Y mucho menos ella y sus padres. Por suerte, todavía era de día cuando entró a la ciudad el joven Jaumet, con el fuerte caballo y el perro saltando delante y detrás hacía tilín a todos. Muchos pensaban que si en cuenta de Blanet fuera Jaumet el garrido caballero que hubiera matado el dragón y se casara con la princesa, todos estarían muy contentos. Estas palabras llegaron al oído de Jaumet quién, conocedor del engaño, decidió ir en palacio para contar la verdad de la muerte del dragón. Cuando descubrió la mentira del panadero de Onil todos quedaron contentos, sobre todo la princesa y Jaumet que se casaron y fueron muy felices. Hasta que llegó un día, hacia junio cuando Jaumet, nuevamente dirigido por su espíritu aventurero y su deber de conocer las tierras que tendría que gobernar, sintió curiosidad para recorrerlas y llegó a una gran casa atraído por los cantos de unos jilgueros. Sintió la voz de una soltera que le invitaba a pasar y escuchar el gorrión que habla. Jaume dejó el caballo y el perro y se adentró en la casa. Desgraciadamente al atravesar el umbral una bruja lo convirtió en estatua. Mientras tanto en Dénia, en casa de los padres, la vida continuaba igual. La madre empezaba pero a preocuparse. Un día, Joan Baptiste, vio la espada con herrumbre, la cogió y emprendió camino con su perro y su caballo para encontrar su hermano porque pensó que había sufrido alguna desgracia. En pocos días llegó a Castalla donde todos lo confundieron con su hermano Jaume, hasta que él, ya dentro del castillo, explicó a los duques y a la princesa Elionor que era el germano gemelo de Jaume. Ellos le contaron cómo había desaparecido y él los mostró la espada con herrumbre como prueba que algo malo le había sucedido a Jaumet. El día siguiente salió hacia Onil con la espada, el perro y el caballo. Llegó a casa de la bruja, atraído por el canto de los pájaros, pero no confió en la voz que dulcemente lo invitó a entrar a escuchar el gorrión. Joan dio un bote y sacó a la bruja. Al caerle a la bruja la varita mágica, se quedó sin poder maléfico. Joan le cortó la cabeza y acabó, por fin, con la maldición. Ahora sí, entró en el palacio de la bruja y vio una sala llena de estatuas: eran las personas que la bruja había encantado. Parecían adormecidas y Joan les empezó a pegar bofetadas por despertarlas... Bofetada que pegaba, encantamiento que rompía y estatua que cobraba vida.. Todos agradecidos volvían a su casa y los dos hermanos encontraron el caballo y el perro de Jaume cerca de la reja, donde los había dejado. También ellos retomaron el camino al castillo, se contaron las novedades de cada cual. El duque, admirado por la generosidad de Joan Baptiste, mandó hacer quince días de fiestas para honorarlo y quiso que tomara prometida y se quedara allá. Pero él deseaba volver a Dénia, cuidar a los padres y la tierra que había dejado y continuar la tradición campesina de la familia. Y así fue cómo Jaume, Jordina, Jaumet y Joan Baptiste, que se casó con una bonita y trabajadora vecina, siguieron las vidas que habían comenzado y que tenían destinadas.  
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